La mujer araña desmentida - La gran ave y el eje del cosmos teotihuacano.

Mural Tlalocan Tepantitla
La parte superior del mural del Tlalocan de Tepantitla

¿Es una mujer araña?

La hipótesis de que el personaje o conjunto de figuras plasmadas en el mural teotihuacano conocido comúnmente como “el Tlalocan” de Tepantitla, es en realidad una “mujer araña” fue planteada por el investigador Karl Andreas Taube en su artículo llamado "The Teotihuacan Spider Woman". Para llegar a esta conclusión se basa en una parte ínfima del mural, la araña que cuelga al centro, la cual asocia a una antigua diosa maya de las costureras y de forma arácnida, complementa su teoría con la presencia de diosas madres costureras en una amplia gama de pueblos de Norteamérica. Si nos quedáramos con esta hipótesis negaríamos casi en su totalidad la inmensa cantidad de símbolos y la propia estructura del mural.

La primera en plantear que se trataba de un ser andrógino y posteriormente femenino fue la pionera investigadora de los murales teotihuacanos Esther Pasztory, siguiendo la idea de que sus ofrendantes portan un quechquemitl, vestimenta típica de las mujeres en la antigüedad. Por otro lado, investigadores como Zoltán Paulinyi demuestran que esta vestimenta no era exclusiva de las mujeres y que los sacerdotes, basándose en la cosmovisión nahua, también solían vestirse como mujeres en las fiestas de las grandes diosas. Este investigador aún sin dejar a un lado la teoría de que se trate de una diosa ha hecho algo sumamente relevante, analizar varios de sus símbolos por separado para darles explicación de forma individual. Por último la arqueóloga Laurette Séjourné en su colección de dibujos deja patente que ese tipo de ropajes se encuentra ampliamente difundido en las figurillas y murales de personajes masculinos, mientras la vestimenta femenina se compone principalmente de un huipil y rebozo.  

Los símbolos del mural y el Tlalocan.

A este mural se le conoce como Tlalocan por las descripciones tardías del fraile Bernardino de Sahagún que hablan de que aquel recinto era algo muy similar al paraíso, según su propia interpretación de los relatos nahuas. La parte inferior al mural donde se presenta a la supuesta diosa, muestra varias escenas en las que los personajes parecen jugar a la pelota, bailar y deleitarse entre mariposas junto a una gran montaña de la que brota agua. De ahí que sea nombrado “el Tlalocan”, no obstante, el sitio de Tlaloc era tenido como un inframundo acuático contenido principalmente en los cerros, la montaña que esta al medio del mural, misma montaña sobre la que se yergue la supuesta diosa.

Tlalocan Tepantitla
La montaña de la que brota el agua el Tlalocan en la parte inferior del mural.

Alfredo López Austin en su libro Tlalocan y Tamoanchan, explica magistralmente como dentro de la cosmovisión nahua y de algunos otros grupos aledaños, sobre la montaña que contiene las agua o Tlalocan se levantan los postes que dividen el cielo de la tierra, los árboles o ejes del cosmos, el gran poste ubicado al centro de los cuatro sectores se le conocía como Tamoanchan. Dentro del mural de Tepantitla este árbol esta plasmado sobre la montaña y se levanta tras la supuesta diosa.

En la cosmovisión nahua tardía, las mariposas eran tenidas como los guerreros muertos que todos los días chupaban el néctar de las flores y que en menor medida ayudaban al sol en su trayecto, al igual que los colibríes. Dentro de una de las ramas del eje del Tamoanchan podemos ver a este insecto, del otro lado vemos arañas, una de las cuales cuelga al centro. Si la profesión de los hombres “la guerra” debía ser continuada al morir, es posible suponer que la profesión de las mujeres “el hilado” también continuara y estas arañas serían las mujeres muertas. Para los grupos nahuas y mixtecos, posteriores a Teotihuacan, no era del todo extraño representar a las diosas como guerreras que portaban un escudo y tzotzopaztli "arco para tejer". Regresando con Lopez Austin a través de estas ramas o tronco de doble hélice del Tamoanchan, las fuerzas solares (mariposas) descenderían a las raíces del árbol y las telúricas (arañas) subirían a su copa, permitiendo así que el medio, el tronco o  “plano de los humanos” estuviese equilibrado.    

En el rostro del personaje, la bigotera de Tlaloc se encuentra acompañada de un objeto con diseño de rombos y rayas, elementos característicos del Huehueteotl teotihuacano. Así investigadores como Emilie Kraaikamp, han visto en esta figura que los supuestos ojos de la diosa no son más que un brasero del dios viejo. Los brazos seccionados que dan agua, también son elementos que pueden aparecer de forma aislada dentro de los murales teotihuacanos.

El último elemento por analizar es el tocado de guacamaya que usa tanto la supuesta diosa como sus ofrendantes. Este elemento es un poco más complejo que los anteriores y goza de varias investigaciones, entre los autores destacados podemos citar a Jesper Nielsen, Christophe Helmke, Zoltan Paulinyi, Annabeth Headrick, entre otros. Este tocado remite a un posible mito teotihuacano que narra la derrota de la gran ave que se posaba en el tronco de Tamoanchan, misma que fue derrotada por algún héroe cazador quien terminaría usando su cabeza como tocado, quedando, así como líder y gobernante, fundador de una importante dinastía dentro de la ciudad de los dioses. De esta familia en concreto, habría salido el famoso “búho lanza dardos” que llegó hasta Tikal y cuyo emblema es “ave y armas”, como lo definió Hasso Von Winning. El héroe del mito también habría sido el primero en inmolarse en la sagrada hoguera para convertirse en el primer sol el llamado “pájaro-mariposa”.


Eje del mundo teotihuacano
Los elementos centrales del mural.



El significado del mural, en pocas palabras.

Existe una mayor simbología dentro de esta pintura, no obstante, con lo expuesto puede resumirse que se trata de una compleja alegoría a la concepción del cosmos teotihuacana, en la que se plasma principalmente la caída de la gran ave al brasero de Huehueteotl desde la copa del eje del mundo. Sobre si es en realidad una diosa, el significado aislado de las partes, permite una mejor inteligibilidad de este mural y con gran probabilidad, este fue el verdadero objetivo de quienes los pintaron, plasmar en su conjunto la antigua cosmovisión teotihuacana.      

 

Fuentes:
Headrick Annabeth, The Teotihuacan Trinity, Austin, Texas, University of Texas Press, 2007, 210 pp. 
Nielsen Jesper & Christophe Helmke, “The Defeat of the Great Bird in Myth and Royal Pageantry: A Mesoamerican Myth in a Comparative Perspective” en          Comparative Mythology, Massachusetts, The International Association for Comparative Mythology, Vol. 1, 2015, pp. 23-60. 
Paulinyi Zoltán, “El Dios Mariposa-Pájaro y sus acompañantes zoomorfos en los murales del Patio 1 del Palacio del Sol, Teotihuacan” en La Pintura Mural Prehispánica en México, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas, No. 24-25, junio diciembre 2006, pp. 47-54
Paulinyi Zoltán, “El pájaro del Dios Mariposa.  Análisis iconográfico a partir de una vasija de Tiquisate, Guatemala” en Boletín del Museo Chileno de Arte Precolombino, Chile, No. 6, 1995 pp. 71-110.
Paulinyi Zoltán, “La Diosa de Tepantitla en Teotihuacan: una nueva interpretación” en Cuicuilco, México, Vol. 14, No. 41, 2007, pp. 243-272.
Taube Karl, “The Teotihuacan Spider Woman” en Journal of Latin America Lore, California, Board, 1983, pp 107-189.
Von Winning Hasso, “The binding of the years and the new fire in Teotihuacan” en INDIANA, Berlin, Instituto Ibero-Americano, Vol. 5, 1979, pp. 15-32.
Von Winning Hasso, “The Old Fire God and his Symbolism at Teotihuacan” en INDIANA, Berlin, Instituto Ibero-Americano, Vol. 4, 1977, pp. 7-61.




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