Chaneques en todas partes.

Ñuhu, Colección Museo Etnográfico de Viena
Ñuhu, Colección Museo Etnográfico de Viena 
 

Durante siglos, una amplia gama de grupos humanos de Norte y Centro América describió, ya fuera en códices, cerámica, escultura, textos, relatos etc. a los pequeños habitantes de los lugares apartados, guardianes de los montes, aguas, manantiales, protectores de las milpas etc. Hoy día les conocemos como chaneques cuya traducción del náhuatl es “el vecino” o “el residente”.   

 

Los chaneques y sus recintos.

 

Hay que aclarar que el nombre antiguo era ohuican chanequeh “habitantes de lugares peligrosos” y que la variedad de estos seres era verdaderamente abrumadora. Diversos relatos nos hablan de su apariencia de niño pequeño, a veces muy blancos y otras veces con apariencia de diablillos, en ocasiones estos son los mismos tlaloques, el rayo o algún animal que protege sus dominios. Cuentan algunos graniceros de la actual sierra de Texcoco, que los ahuaques “dueños de las aguas”, son los niños que murieron antes del bautizo, mientras que otros ahuaques son creados cada vez que cae un rayo, estos pasean por las fuentes de agua y viven dentro de las montañas.  

 

La versión mixteca del chaneque se nombra ñuhu que genéricamente puede significar dios, tierra, ancestro o fuego y en los códices es representado como un niño con pintura corporal roja, el cual custodia ríos, lagos, cuevas y montes. Entre los mayas de Yucatán el alux es descrito también como un ser pequeño y travieso, el cual habita en pequeños huecos dentro de las casas, en las milpas y en los alrededores de los sitios arqueológicos, destaca también su rol de guardián de todos esos sitios, incluso se creé que estos seres pueden ser capturados mediante la confección de pequeñas casitas y posteriormente ser convencidos de cuidar la casa y las cosechas familiares.

 

Ñuhus, Códice Vindobonensis
Ñuhus de color blanco y rojo, acompañados de ofrendas y personajes con máscara de Tlaloc, en el códice Vindobonensis, 

Las habilidades del chaneque.
 

Entre los nahuas, la creencia más antigua y extendida sobre estos guardianes, nos dice que de adentrarte en sus dominios, sin el permiso u ofrenda correspondiente, se corre el riesgo de que los ahuaques o ehecatontin (vientecillos) roben el alma del transgresor, los ahuaques arrastrarán el alma por el causal del río a contracorriente, hasta llegar al interior de la montaña donde jamás podrá ser rescatada. En la antigüedad se decía que estos guardianes podían robar el tonalli de los incautos, aunque tenían predilección por el tonalli de niños pequeños, por lo que sus padres cubrían sus cabezas con cera durante los viajes por lugares alejados o peligrosos. Tanto en el pasado como en el presente existieron especialistas rituales que recuperaban lo robado por los ahuaques.

 

El granicero o teciuhtlazqui era electo por los ahuaques de dos maneras, primero por el impacto directo de un rayo, al cual sobrevivían o mediante sueños. Una de las habilidades adquiridas por estos elegidos era la capacidad de comunicarse directamente con los ahuaques que habitan dentro de pozos y cuevas para poder abogar por buenas cosechas, abundantes lluvias e incluso abogar por la devolución de las almas robadas. Se tenía a estos seres como guardianes de los mantenimientos, clara asociación con los antiguos mitos respecto de Tlaloc y el Tlalocan, como se mencionó con anterioridad, los ahuaques son nombrados en ocasiones tlaloques.

 

Maam Huasteco o Teenek
Maam Huasteco, Museo Arqueológico de Xalapa.

Para los teenek existen seres acuáticos que resguardan la entrada al recinto de Maam, el dios anciano de las lluvias, de forma similar el ñuhu mixteco resguarda los lagos y las cuevas, por ende antes de realizar cualquier petición de lluvia, primero debe pedírsele permiso al ñuhu y pagársele con ofrendas, pues de lo contrario, se cree que este puede causar algún mal a quien pide la lluvia e incluso privar de las aguas al pueblo del transgresor.

 

Las creencias de los mayas peninsulares cuentan que el alux puede ser capturado mediante la confección de un pequeño recinto para que habite, posteriormente, mediante las súplicas y ofrendas, se le convence para que otorgue su protección a la milpa familiar, el hogar o algún sitio en particular. Esta creencia está tan extendida dentro de los pueblos mayas de Yucatán que no es complicado encontrarse “pirámides” o “casas de aluxes” modernas. Cabe destacar que esta tradición parece remitirse hasta los tiempos olmecas y una interesante hipótesis menciona que las pequeñas figurillas con rostro felino eran la versión primigenia de los aluxes que eran enterrados o colocados en la milpa y sus alrededores, similar creencia existe entre los teenek quienes al encontrar las figurillas de “viejitos con bastón” mencionan que ahí lo colocaron los antiguos para beneficiar la cosecha.

 

Hacha olmeca INAH
¿Guardianes de la milpa?. Fotografía INAH:

Para cerrar

 


La abundancia de relatos sobre estos seres nos permite verlos como “pequeños humanos” que resguardan algún bien precioso y para lograr su cometido, cuentan con habilidades concretas según el sitio en que habitan. Te comparto una breve lista de nombres otorgados a estos guardianes.

Náhuatl - Ahuaque – “dueño del agua”.

Náhuatl – Ehecatontin – “vientecillos”.

Mixteco – Ñuhu – “dios”, “tierra”, “ancestro”, “fuego”.

Tzotzil – Canhel o Chauk – “trueno”, “rayo”.

Chontal – Yumka o Chujilbá – “dueño de la tierra”, “amo del monte”.

Maya (Yucateco) -Yumtsilo’ob – genérico de “guardián”.

Maya (Yucateco) - Alux - ¿Guardián de la milpa?.


Fuentes:

Jonh M. D. Phol, La tradición Aztatlán de Nayarit- Jalisco y el estilo nahua mixteca de Cholula, en Arqueología Mexicana, México, Dosier, Vol. XX, No. 115, 2012, pp. 60-65.

Lorente Fernández David, Nociones de etnometeorología nahua: el complejo ahuaques-granicero en la Sierra de Texcoco, México, en Revista española de antropología americana, No. 39, 2009, pp. 97-118.

Ochoa, Lorenzo & Gerardo Gutiérrez, “Notas en torno a la cosmovisión y religión de los huaxtecos”, en Anales de Antropología, México, Instituto de Investigaciones Antropológicas, Vol. 33, 1996, pp. 91-163.

Varios Autores, Agua en la cosmovisión de los pueblos Indígenas de México, México, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, 2016, 167 pp.

 





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