Sociedad nómada y semi-nómada. 


Aunque para muchos la economía y la política antigua, parece un tema tedioso y complicado de entender, además de ser un tema que no despierta el mismo interés que los antiguos mitos, la cultura o los conflictos míticos, forzosamente las condiciones económicas y políticas terminan condicionando cualquier acto religioso, las creaciones culturales y las interacciones entre los individuos. En este breve artículo podrás conocer el modo en que todos estos aspectos de la sociedad interactuaban entre sí. 


Diego Durán Chichimecas
Chichimecas saliendo de una cueva, Códice Durán.


Las sociedades nómadas y semi-nómadas.


Empezamos con los grupos humanos menos investigados, las sociedades comúnmente llamadas Chichimecas por los antiguos nahuas. A pesar de no estar extremadamente jerarquizados como los pueblos de las grandes ciudades, también contaban con títulos y rangos entre ellos. Al no estar sometidos a un Estado central, es decir a un grupo de individuos que por diversos medios se hacen con el poder y control sobre poblaciones extensas, existieron una inmensa cantidad de líderes tribales. El líder era comúnmente electo por sus excepcionales habilidades de resolución de conflictos (Elite Natural) y por sus méritos en la cacería, así una deidad común de los pueblos norteños, fue Mixcoatl, deidad de la caza y la guerra, siendo esta últimas actividades de las más prominentes entre los grupos nómadas. 


En los códices el glifo "chichimeco" es representado con un arco y flechas. Autores como Fernando de Alva Ixtlilxochitl, mencionan que estos grupos no adoraban más que al sol y la luna, aunque grupos chichimecos posteriores como los Tlaxcaltecas eran guiados por tres personajes, cuyos títulos eran Mixoatecuhtli o "señor serpiente de nube", Tecpanecatl o "habitante de la casa real" y Chichimecatecuhtli o "señor de los chichimecas", con gran probabilidad aquellos señores electos por sus aptitudes, acumularon la riqueza y prestigio suficiente como para heredarlo a sus hijos, creando así  los primeros títulos de nobleza, lo que con el tiempo crearía un grupo con el poder suficiente para unificar varias tribus, ya sea mediante la resolución de conflictos o la guerra y fundar algún pueblo, ya que el estilo de vida nómada es incompatible con grandes grupos humanos.  


La forma de vida de estos grupos varía según la ubicación geográfica y magnitud de la población. Los grupos humanos más reducidos repartían los frutos de la caza y la recolección de manera más o menos equitativa, pues quien cazaba al venado tenía prioridad para hacer uso de la piel y astas del mismo, recursos con los cuales se elaboraban prendas, herramientas sencillas y adornos corporales. Las tribus cercanas a las rutas comerciales asaltaban las caravanas provenientes de las grandes ciudades, lo cual fue un problema que perduró durante siglos luego de la conquista. El intercambió comercial y cultural entre los grupos nómadas y sedentario, como quiere que este contacto haya sido, favoreció la aculturación de los nómadas y algunos de ellos optaron por asentarse en las antiguas ciudades abandonadas.  


El modelo de organización de los pueblos semi-nómadas retoma todo lo anterior dicho y agrega variables propias. La agricultura de temporal fue la actividad que dictó el modo de vida de estos grupos humanos, quienes confeccionaban casas sencillas de materiales perecederos que sólo eran habitadas durante las temporadas aptas para la siembra.  El no estar ligados a la tierra o a un Estado, les dio una libertad de movimiento considerable y según las condiciones del terreno y el clima se trasladaban de una región geográfica a otra, conformando rutas migratorias anuales. La horticultura fue de consumo meramente familiar y de existir excedentes estos eran trasportados junto al grupo familiar o intercambiados por algún otro bien material. En este grado de sedentarismo, empieza la confección de elementos culturales como la cerámica y la evidencia sugiere que las tradiciones arqueológicas como el Opeño (tumbas de tiro) o la Capacha se encontraban en este proceso de sedentarización, mientras que Chupícuaro ya mostraba grandes rasgos de sedentarismo, como lo son la construcción de basamentos, centros ceremoniales, aldeas etc.    


Agricultores Códice Florentino Lib. IV.
Agricultores Códice Florentino Lib. IV.


El proceso de aculturación. 


El estilo de vida sedentario ofrece grandes ventajas respecto al nómada, entre ellos el desarrollo de mejor tecnología para el cultivo y un mejor aprovechamiento de los recursos naturales circundantes. Al establecerse las primeras élites naturales y el grupo poblacional al que guiaban, siguió un largo proceso de prueba y error con el cual se lograron confeccionar artefactos culturales duraderos, mismos que harían en cada generación el trabajo de la siembra y recolección ligeramente más sencillo, pues cabe recordar que en Norte-América no existieron bestias de carga que facilitaran dicha labor. El excedente en la producción de cultivos propició que los individuos pudieran abarcar distintas áreas del conocimiento, como lo fue la creación de la cerámica y textiles, el extracción y labrado de piedra, una vasta y rica culinaria, fermentos de diversas plantas, así como grupos especializados en los actos religiosos y la creación meramente artística, que comúnmente eran utilizados por la élite acaudalada para perpetuarse, ya fuera mediante los relatos míticos o el culto a los ancestros, lo cual podemos corroborar en las tumbas de tiro, algunas de las cuales parecen haber sido abiertas en más de una ocasión con alguna finalidad religiosa.       


Las primeras poblaciones en pasar por el largo proceso de sedentarización desde, fueron las responsables de promover este estilo de vida. A lo largo de la historia de Norte-América, el proceso de sedentarización fue mucho más temprano en Guatemala y Costa del Golfo y de ahí se expandió paulatinamente al norte. Ejemplos tardíos de este proceso pueden apreciarse incluso durante la colonia, cuando el Virrey Enrique de Rivera decide crear líneas fronterizas de colonos y soldados a lo largo de la gran chichimeca, cuyo objetivo era contener los ataques norteños y colonizar poco a poco el inmenso territorio, uno de los objetivos de entonces fue hacerse de los yacimientos de plata descubiertos en tierras de los zacatecos. Algo similar a esto debió ocurrir con el control comercial teotihuacano de los mercados norteños, uno de sus enclaves de esta ciudad se encontraba justamente en la frontera chichimeca El Rosario, Querétaro. 


Ya fuera mediante las armas o por aculturación a largo plazo, quienes adoptaban el estilo de vida sedentario, pasaron por una jerarquización apresurada, derivada de una mejor división del trabajo y acumulación de riqueza, misma que puede ser heredada. Como resultado del proceso antes mencionado, sociedades como la tarasca o mexica complejizaron tanto la sociedad, que la sola mención de los títulos y oficios, dificultarían demasiado la explicación de la sociedad, hoy día muchos de esos títulos siguen siendo estudiados de manera individual, por lo que quizá sea conveniente realizar un breve ensayo sobre la organización de las sociedades complejas y posteriormente hacer un extenso listado con los títulos registrados para mayas, tarascos y mexicas. 


Gracias por leer este artículo y espero te sea de utilidad.   


Algunas fuentes usadas: 

Almendros López Laura, Platas Ruiz Rafael, Sagardi Maritza Cuevas, “Continuidad y discontinuidad en la cultura material del período formativo en Colima”, en Boletín Americanista, Barcelona, No. 69, 2014, pp. 111 – 133.

Alva Ixtlilxochitl  Fernando de, Obras Históricas, Edición introducción Edmundo O ‘Gorman, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, Tomo 1, 1975, 566 pp. 

Álvarez Icaza Longoria, María Teresa, indios y misioneros en el noreste de la Sierra Gorda durante la Época Colonial, México, UNAM / FFyL, 2005, 283 p. 

Faugère-Kalfon Brigitte, Dinámicas culturales entre el occidente, el centro-norte y la cuenca de México, del preclásico al epiclásico, México, El colegio de Michoacán, 2013, 290 pp. 

Juan Carlos Saint-Charles Zetina, Carlos Viramontes Anzures & Fiorella Fenoglio Limón, "El Rosario, Querétaro: un enclave teotihuacano en el Centro Norte" en Tiempo y Región Estudios Históricos y Sociales, Vol. IV.

Shadow Robert, "Conquista y Gobierno Español en la frontera norte de la Nueva Galicia: El caso de Colotlan", en Relaciones (COLMICH, Zamora), México, No. 32, 1987, pp. 40-75.


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